Sabores y Aromas

Crucero en goleta por las islas Eolias

Volcanes, mar profundo y el confort de un crucero excepcional

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Crucero en goleta por las islas Eolias: un viaje que llega al alma

Imagina despertarte mecido por el suave movimiento de las olas, abrir los ojos ante un mar turquesa que se extiende hasta el infinito y desayunar en cubierta mientras el sol acaricia las costas de una isla volcánica. Esto es lo que te espera durante un crucero en goleta por las islas Eolias: no unas simples vacaciones, sino una experiencia que llega al alma.

Las islas Eolias son un paraíso que se revela poco a poco, isla tras isla, cala tras cala. ¿Y cuál es la mejor manera de descubrirlas? A bordo de una goleta tradicional, navegando al ritmo del mar, deteniéndote allí donde te lleve el corazón, viviendo cada momento con la libertad de quien no tiene prisa.

Este no es un simple crucero. Es un viaje en el tiempo, entre antiguas leyendas y volcanes aún vivos. Es la emoción de zambullirte en aguas cristalinas donde el fondo parece estar a un palmo de ti. Es el placer de saborear platos preparados con amor por el cocinero de a bordo, mientras la goleta se mece suavemente fondeada en una cala desierta. Es el privilegio de asistir, desde el mar, a las explosiones nocturnas del Stromboli, un espectáculo que la naturaleza ofrece desde hace milenios.

¿Quieres vivir las islas Eolias de forma auténtica, lejos de los circuitos turísticos de masas? Entonces sube a bordo. Te esperan 8 días y 7 noches de pura magia mediterránea.
⚓ 8 días / 7 noches por las islas Eolias
🛏 Camarotes privados con baño
🍽 Media pensión incluida

Descubre las salidas disponibles


Por qué elegir un crucero en goleta por las islas Eolias

El encanto atemporal de la goleta tradicional

La goleta es mucho más que una embarcación: es un icono del Mediterráneo, un barco que hunde sus raíces en la tradición marinera turca y que hoy representa la manera más elegante y auténtica de navegar entre las islas.

Nuestras goletas tradicionales de unos 24 metros son pequeñas joyas flotantes, pensadas para ofrecerte el máximo confort sin renunciar al encanto de la navegación a vela. Cada goleta cuenta con 5 o 6 camarotes acogedores, cada uno con baño privado y aire acondicionado, para garantizarte privacidad y descanso tras una jornada entre sol y mar.

Pero lo que hace realmente especial esta experiencia es el ambiente íntimo y familiar que se crea a bordo. A diferencia de los grandes cruceros, aquí no eres un número: eres un huésped, acogido como en una casa flotante donde cada detalle se cuida con esmero.

Una tripulación que marca la diferencia

A bordo te acompañará una tripulación experta formada por capitán, marinero y cocinero, profesionales que conocen estas aguas como la palma de su mano y que aman su trabajo con pasión.

El capitán no es solo un experto navegante, sino también tu guía de excepción: conoce cada rincón escondido de las Eolias, cada cala secreta, cada historia que estas islas guardan celosamente. Es él quien decidirá, día tras día, las mejores rutas según las condiciones del mar y del viento, para regalarte siempre la navegación más placentera y segura.

El cocinero de a bordo es un artista de la cocina mediterránea. Cada comida es una celebración de los sabores locales: pescado fresquísimo capturado en las aguas circundantes, hortalizas aromáticas, quesos artesanos, pasta casera, dulces que cuentan la tradición siciliana. Y todo se prepara con amor, con materias primas de altísima calidad, para hacerte saborear lo mejor de la gastronomía eolia mientras te mecen las olas.

La fórmula perfecta: libertad y confort

Nuestra fórmula es en media pensión, una elección pensada para darte la máxima flexibilidad. Los desayunos y los almuerzos a bordo son momentos de convivencia y relax, mientras que las cenas suelen ser libres en tierra, dándote la oportunidad de bajar a las islas, pasear por las callejuelas perfumadas, sentarte en una trattoria típica o en un restaurante con vistas al mar y vivir la auténtica vida nocturna de las Eolias.

¿Quieres cenar a bordo admirando la puesta de sol? Ningún problema. ¿Prefieres explorar los locales de Panarea? Eres libre de hacerlo. Esa es la belleza del crucero en goleta: tú decides el ritmo de tus vacaciones.


El itinerario: un viaje a través de siete islas únicas

Día 1: Milazzo, el inicio de la aventura

Tu aventura comienza a última hora de la tarde en el puerto de Milazzo, la puerta natural a las islas Eolias. El embarque está previsto a partir de las 18:00 h, cuando la luz del día empieza a volverse dorada y el puerto se llena de esa atmósfera particular que precede a cada partida.

Sube a bordo y déjate conquistar por tu goleta: la madera cálida bajo los pies, los cabos ordenados, las velas listas para desplegarse al viento. El capitán te recibe personalmente y, durante el briefing inicial, te explica las normas de a bordo, los equipos de seguridad y, sobre todo, el itinerario que os espera en los próximos días.

Según las condiciones meteorológicas y las preferencias del grupo, el capitán podría decidir zarpar enseguida hacia Lipari, regalándote una primera navegación mágica al atardecer, o bien permanecer amarrado en Milazzo por la noche. En este último caso, tienes la velada libre: un paseo por el paseo marítimo, una cena en uno de los restaurantes típicos, un último anticipo de la vida terrestre antes de dejarte conquistar por completo por el mar.

Esa primera noche a bordo, con el suave movimiento del agua que te mece, es solo el comienzo de algo especial.

Día 2: Filicudi, la isla salvaje

Despertar a bordo es una experiencia que no olvidarás fácilmente. El sonido del mar, el aroma del café preparado por el cocinero, la luz que se filtra por el ojo de buey de tu camarote. Sube a cubierta a tiempo para ver la goleta dejar el puerto y ponerse rumbo a Filicudi, una de las islas más auténticas y salvajes del archipiélago.

Filicudi es la isla que el tiempo parece haber olvidado. Aquí la naturaleza domina sin rival: costas escarpadas, aguas de un azul imposible, fondos ricos de vida. Durante la navegación, el panorama se vuelve cada vez más espectacular, y cuando por fin llegáis a la vista del islote de La Canna, un monolito de piedra volcánica que se eleva 71 metros sobre el mar, te quedas sin palabras.

El capitán fondea la goleta en una cala protegida, y llega el momento que esperabas: el primer chapuzón en las aguas cristalinas de las Eolias. El agua es tan transparente que puedes ver el fondo a metros de profundidad. Nadas, haces snorkel, te dejas flotar mirando el cielo, completamente inmerso en la belleza de este lugar.

Quien desee una experiencia extra puede tomar el tender y llegar hasta la Gruta del Bue Marino, una caverna marina donde la luz crea extraordinarios juegos de color. Mientras tanto, a bordo, el cocinero prepara el almuerzo: un plato de pasta con la pesca del día, una ensalada fresca, fruta de temporada. Se come en cubierta, con el mar alrededor y el silencio de la naturaleza como fondo.

La tarde transcurre lenta, entre baños, lecturas, charlas con los demás huéspedes, pequeñas siestas a la sombra del toldo. Cuando el sol empieza a caer hacia el horizonte, la goleta se desplaza para fondear frente al pequeño pueblo de Filicudi. Por la noche, sube a cubierta y piérdete contemplando el cielo: aquí, lejos de las luces de la ciudad, las estrellas brillan como nunca las has visto.

Día 3: Salina, la isla verde

Por la mañana la goleta zarpa hacia Salina, conocida como la isla verde de las Eolias por su exuberante vegetación. A diferencia de las demás islas, más áridas y peladas, Salina es un derroche de colores: viñedos en terrazas, bosques de helechos, alcaparras que crecen espontáneas entre las rocas.

El destino de esta mañana es Cala di Pollara, una de las bahías más espectaculares de todo el Mediterráneo. Cuando la goleta se acerca, te encuentras inmerso en un escenario de postal: una bahía semicircular encerrada por altas paredes de roca volcánica, con una pequeña playa de guijarros y casas blancas que trepan por la colina. Aquí se rodó la película «El cartero (y Pablo Neruda)», y no puedes evitar entender por qué: la belleza aquí es pura, sin filtros.

Fondeas, te zambulles, exploras. El agua está en calma e invita al baño, perfecta para nadar hasta la orilla o simplemente flotar dejando que el sol te caliente la piel. Por la tarde, la goleta costea la isla hacia Lingua o Santa Marina di Salina, los dos pueblos principales de la isla.

Por la noche bajas a tierra para una cena libre. Lingua es famoso por su tranquilo paseo marítimo y por el granizado de limón de Alfredo, considerado por muchos el mejor de toda Sicilia. Santa Marina, en cambio, ofrece una oferta más amplia de restaurantes: puedes sentarte en una trattoria familiar y pedir espaguetis con erizos de mar, pez espada «alla ghiotta» y una copa de Malvasía, el vino dulce y ambarino que es el orgullo de Salina.

Regresas a bordo con la barriga llena y el corazón contento, y te duermes mecido por el mar, con el aroma del salitre que entra por la ventana abierta.

Día 4: Panarea, el glamour del Mediterráneo

Panarea es la isla más pequeña y más glamurosa del archipiélago. Aquí, elegancia y naturaleza conviven en perfecto equilibrio: yates de lujo atracados junto a barcas de pescadores, boutiques chic entre casas blancas encaladas, puestas de sol espectaculares seguidas de veladas animadas en los locales junto al mar.

La mañana comienza con una parada en Cala Junco, una bahía natural protegida por acantilados volcánicos, con un agua tan transparente que parece irreal. Es el paraíso de los amantes del snorkel: los fondos aquí rebosan vida, con bancos de peces de colores, estrellas de mar y formaciones rocosas submarinas que parecen esculturas naturales.

El almuerzo se sirve en navegación, mientras la goleta se dirige hacia Lisca Bianca, un islote deshabitado donde el mar bulle de fumarolas submarinas. Es una experiencia extraña y fascinante: nadar en medio de estas burbujas de gas volcánico, notar el agua más caliente en algunos puntos, percibir la energía de la tierra que vive bajo de ti.

Por la tarde se continúa hacia Basiluzzo, otro islote del archipiélago de Panarea, rodeado de fondos ideales para el snorkel. Aquí la luz de la tarde crea efectos mágicos bajo el agua, y puedes pasar horas explorando cada recoveco.

Pero Panarea da lo mejor de sí después del atardecer. Por la noche, el pueblo principal se transforma: las callejuelas se iluminan con lucecitas tenues, los locales abren sus terrazas al mar, la música empieza a llenar el aire. Puedes elegir cenar en uno de los restaurantes elegantes de la isla, tomar un aperitivo en uno de los bares más famosos o simplemente pasear por las estrechas calles admirando las boutiques y respirando la atmósfera única de este lugar.

Panarea es el sitio donde uno se siente un poco VIP, aunque sea solo por una noche.

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Día 5: Stromboli, el volcán vivo

Si hay una experiencia que define el crucero por las Eolias, es la llegada a Stromboli al atardecer. Este volcán activo, que entra en erupción con regularidad cada 15-20 minutos desde hace miles de años, es uno de los espectáculos naturales más extraordinarios del planeta.

La goleta se acerca lentamente a la Sciara del Fuoco, la ladera de la isla donde las coladas de lava se deslizan directamente al mar. El sol baja hacia el horizonte, tiñendo el cielo de naranja y rosa. Y entonces, de repente, la ves: una explosión de lava roja que se alza del cráter, iluminando la noche como un fuego artificial natural.

Es un momento que te corta la respiración. Estás asistiendo a algo que sucede desde tiempos inmemoriales, una demostración del poder de la Tierra que sigue modelándose ante tus ojos. La goleta permanece allí, en posición de seguridad, permitiéndote observar este espectáculo único en el mundo desde el mar, el mejor punto de vista.

Durante el día hay tiempo para visitar el pueblo de Stromboli, un pequeño conjunto de casas blancas donde la vida transcurre sencilla y auténtica. No hay coches, solo callejuelas estrechas, gatos que duermen al sol y un puñado de trattorias donde probar la cocina local. Quien lo desee puede también reservar una excursión guiada al cráter (no incluida en el crucero), una caminata exigente pero inolvidable que lleva hasta el borde del volcán activo.

Antes de dejar Stromboli, la goleta hace una parada en Strombolicchio, un peñón volcánico que emerge del mar con su forma cónica perfecta, coronado por un faro. Es el último saludo a este gigante de fuego antes de proseguir el viaje.

Día 6: Vulcano, la fuerza de los elementos

Si Stromboli es el volcán espectacular, Vulcano es el volcán que se toca, se huele, se vive. Esta isla es un concentrado de fuerzas primordiales: fumarolas que exhalan vapores sulfúreos, playas de arena negra ardiente, aguas termales que burbujean y un cráter que, aunque dormido, te recuerda que aquí manda la naturaleza.

La mañana se dedica a la exploración por mar de las maravillas costeras de la isla. Se empieza por la Gruta del Caballo (Grotta del Cavallo), una caverna marina donde el agua adquiere tonalidades increíbles gracias a los juegos de luz. Luego se continúa hacia la Piscina de Venus (Piscina di Venere), una bahía natural de aguas cálidas y sulfúreas, perfectas para un baño regenerador.

Al almuerzo a bordo le sigue tiempo libre para elegir cómo vivir la tarde. Puedes relajarte en las Arenas Negras (Sabbie Nere), la playa volcánica más famosa de la isla, donde la arena está tan caliente que casi quema bajo los pies. O puedes afrontar la excursión al cráter (no incluida), una caminata de aproximadamente una hora que lleva hasta el borde del volcán, con una vista de infarto que abarca todo el archipiélago. La puesta de sol vista desde allí arriba es algo que llevarás en el corazón para siempre.

Como alternativa, hay quien prefiere sumergirse en los fangos termales de la Pozza dei Fanghi, cerca del puerto. Es una experiencia particular: te untas de barro caliente y sulfúreo, te dejas secar al sol y luego te enjuagas en el mar. Después, la piel queda suave como la seda. El olor a azufre te acompaña un buen rato, pero forma parte del juego.

Día 7: Lipari, la reina de las Eolias

Los últimos días del crucero se dedican a Lipari, la isla más grande y con más historia del archipiélago. Lipari está habitada desde la prehistoria, y dondequiera que dirijas la mirada encuentras huellas del pasado: ruinas griegas, murallas medievales, iglesias barrocas, el castillo que domina desde lo alto el pueblo principal.

Pero Lipari es también naturaleza espectacular. La goleta navega entre los Faraglioni, impresionantes torreones de roca volcánica que emergen del mar, y luego pone rumbo a las Canteras de Piedra Pómez (Cave di Pomice), donde las aguas adquieren un color lechoso y surrealista por los sedimentos blancos. Aquí te das el último chapuzón en las aguas cristalinas, un momento agridulce porque sabes que el crucero llega a su fin.

Por la tarde puedes bajar a tierra y perderte por el pueblo de Lipari. Marina Corta es el corazón palpitante de la isla, con su pequeño puerto rodeado de casas de colores, cafés al aire libre, heladerías artesanas. Sube hasta el Castillo, visita el Museo Arqueológico (uno de los más importantes del Mediterráneo en lo que respecta a la prehistoria), pasea por las callejuelas del casco histórico, déjate tentar por las tiendas que venden productos típicos: alcaparras, tomates secos, miel, vinos locales.

Por la noche, la última cena (ya sea a bordo o en tierra) tiene un sabor especial. Miras a tu alrededor, observas los rostros de las personas con las que has compartido esta experiencia y te das cuenta de que en una semana se han creado vínculos que van más allá del simple conocerse. El mar tiene ese poder: acerca a las personas, crea comunidad.

Día 8: Adiós, Eolias

El desembarco está previsto a la mañana siguiente antes de las 09:00 h, en Milazzo o directamente en Lipari, según el itinerario. Desayunas en cubierta por última vez, respiras hondo el aire salino, grabas en la memoria cada detalle: el sonido de las drizas que golpean contra el mástil, la luz de la mañana que baila sobre el agua, el aroma del mar.

Desembarcas con la mochila al hombro y el corazón lleno. Esa sensación de paz, esa libertad, esa conexión profunda con la naturaleza que has vivido estos días te acompañarán durante mucho tiempo. Y mientras te alejas del puerto, una cosa es segura: volverás.


Cuándo partir: las fechas de salida

Invertir en una experiencia auténtica e inolvidable es una elección que no tiene precio. Nuestras salidas se distribuyen a lo largo de toda la temporada, de la primavera al inicio del otoño, y cada periodo tiene su encanto:

  • Hasta finales de mayo y a partir del 19 de septiembre: inicio y final de temporada, mar en calma, islas poco concurridas, ambiente sereno.
  • De finales de mayo a mediados de julio: los días se alargan, el agua se templa, el equilibrio perfecto entre tranquilidad y vida isleña.
  • De mediados de julio a finales de agosto: temporada alta, mar cálido, ambiente vibrante sobre todo en Panarea y Lipari. Es el periodo más solicitado: conviene reservar con mucha antelación.
  • De finales de agosto a mediados de septiembre: la luz dorada del final del verano, el mar todavía cálido y un ambiente más relajado.

Las salidas son de sábado a sábado, para una, dos o tres semanas. Contáctanos para un presupuesto personalizado según el periodo y el número de camarotes que desees.

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Preguntas frecuentes sobre el crucero en goleta por las islas Eolias

¿Cómo funciona la reserva?

La fórmula es por camarote: reservas el número de camarotes que necesitas y compartes la goleta con otros viajeros. Es la manera perfecta de vivir esta experiencia aunque no tengas un grupo lo bastante grande como para fletar la embarcación entera, y a menudo es la ocasión de entablar nuevas amistades con personas que, como tú, aman el mar y los viajes auténticos.

Si prefieres tener la goleta solo para ti y tu grupo (hasta 10-12 personas), también podemos organizar chárteres privados bajo petición.

Es la primera vez que viajo en barco: ¿es adecuado para mí?

¡Por supuesto que sí! No hace falta ninguna experiencia náutica para participar en este crucero. La goleta es estable, cómoda, y la tripulación se encarga de todo. Tú solo tienes que relajarte y disfrutar del viaje.

Incluso quien sufre un poco de mareo encuentra las goletas muy cómodas, porque son embarcaciones anchas y estables. Además, la navegación se realiza principalmente durante el día, con paradas frecuentes para baños y descanso, y siempre se duerme fondeados en calas protegidas, de modo que el movimiento es mínimo durante la noche.

¿Qué tipo de personas participa en estos cruceros?

Encontrarás una mezcla variada e interesante: parejas en busca de unas vacaciones románticas, amigos que quieren compartir una aventura, viajeros solos con curiosidad por conocer gente nueva, familias con hijos adolescentes (la fórmula es menos adecuada para niños muy pequeños, dada la naturaleza de las vacaciones).

Lo que los une a todos es el amor por el mar, el deseo de vivir una experiencia auténtica y las ganas de bajar el ritmo y reconectar con la naturaleza. A bordo siempre se crea un ambiente familiar y relajado.

¿Cuál es la mejor época para partir?

Cada periodo tiene su encanto:

  • Mayo-junio y septiembre: mar en calma, temperaturas agradables (no demasiado calor), islas menos concurridas, precios más accesibles. Perfecto para quien busca tranquilidad y autenticidad.

  • Julio: el mar está cálido e invita al baño, los días son largos, el ambiente animado. Un buen compromiso entre tranquilidad y vida nocturna.

  • Agosto: el momento de máxima animación, sobre todo en Panarea y Lipari. Perfecto para quien ama la vida social. Es también el periodo más solicitado, así que se recomienda reservar con antelación.

¿Nuestro consejo? Junio o septiembre ofrecen la mejor relación calidad-precio-experiencia.

¿Hay enchufes en el camarote?

Sí, cada camarote está equipado con enchufes (220V) para cargar teléfonos, cámaras, etc. No obstante, ten en cuenta que cuando la goleta está fondeada y el generador está apagado (por la noche), los enchufes podrían no estar activos. Lleva una batería externa si tienes muchos dispositivos que cargar.

¿Uno se aburre a bordo?

Esta es la pregunta más frecuente, y la respuesta es: ¡nunca! Los días a bordo tienen un ritmo perfecto, marcado por la navegación, los baños, los almuerzos, las exploraciones en tierra y los momentos de relax. Te sorprenderá lo plena y satisfactoria que puede ser una jornada sin wifi constante ni notificaciones que suenan.

Puedes leer un libro tumbado en cubierta, hacer snorkel, charlar con los demás huéspedes, ayudar al capitán a izar las velas o simplemente quedarte ahí mirando el mar. No hacer nada se convierte en un arte.

¿Puede cambiar el itinerario?

Sí, y esa es una de las bellezas de la navegación: se va allí donde el mar permite ir. El capitán tiene la experiencia y el conocimiento para adaptar el itinerario según las condiciones meteorológicas y marinas, garantizando siempre tu seguridad y el máximo confort.

A veces una cala que parecía perfecta sobre el mapa resulta demasiado expuesta al viento, y se elige otra igual de bonita. O el capitán decide detenerse más tiempo en un lugar porque las condiciones son ideales. Esta flexibilidad no es un problema, sino un valor añadido: te permite vivir la verdadera esencia de la navegación, siguiendo el ritmo del mar.

¿Cómo se duerme a bordo?

Los camarotes son acogedores y cuentan con aire acondicionado, un auténtico lujo durante las cálidas noches de verano mediterráneas. Las camas son cómodas (normalmente una de matrimonio o dos individuales, según la configuración), y la ropa de cama se cambia cada semana.

Por la noche, cuando la goleta está fondeada en una cala protegida, el movimiento del agua es suave y acunador: ¡muchos dicen haber dormido mejor en el barco que en su propia casa! El sonido de las olas es la banda sonora perfecta para conciliar el sueño.

¿Qué ocurre en caso de mal tiempo?

El capitán supervisa constantemente las previsiones meteorológicas y adapta el itinerario en consecuencia. Las goletas son embarcaciones seguras y estables, pero si las condiciones no son ideales, se busca refugio en un puerto o se cambia el programa.

Hay que decir que el Mediterráneo en verano suele estar en calma, y las tormentas son raras. La mayoría de los cruceros se desarrolla sin contratiempos, con solo algún día de viento más fuerte (que, para algunos, ¡es lo mejor de la vela!).

En caso de condiciones meteorológicas especialmente adversas que impidan la salida, se valorarán soluciones alternativas o el reembolso según las condiciones contractuales.


¿Listo para partir? Cómo reservar tu crucero en goleta

Si has llegado hasta aquí, probablemente la llamada del mar se está haciendo cada vez más fuerte. Y haces bien en escucharla.

Un crucero en goleta por las islas Eolias no son unas vacaciones cualquiera. Es ese viaje que recordarás para siempre, del que seguirás hablando años después, el que, de algún modo misterioso, te cambia un poco por dentro.

Es el momento en que nadaste en aguas tan transparentes que veías el fondo a diez metros de profundidad. Es la noche en que viste el Stromboli entrar en erupción mientras el cielo se teñía de violeta. Es el sabor del pescado recién capturado comido en cubierta, con los pies descalzos y el viento en el pelo. Es la sensación de libertad absoluta cuando la goleta izaba las velas y se deslizaba en silencio sobre el agua, sin más ruido que el del viento.

Las islas Eolias te esperan. Tu goleta está lista. ¿Cuándo partimos?


Contáctanos para información y reservas

Para información detallada, disponibilidad y reservas, contáctanos por correo electrónico o teléfono. Estaremos encantados de responder a todas tus preguntas y ayudarte a organizar tus vacaciones de ensueño.

Los camarotes se agotan rápido, sobre todo en los periodos de temporada alta. Te aconsejamos reservar con antelación para asegurarte una plaza en la salida que prefieras.


«No se puede ser infeliz cuando se tiene esto: el olor del mar, la arena entre los dedos, el aire, el viento.»
— Irène Némirovsky

Las islas Eolias en goleta no son solo un destino. Son una emoción que se convierte en recuerdo, una aventura que se convierte en parte de ti. Te esperamos a bordo.

Crucero en goleta por las islas Eolias

Qué incluye el crucero

  • Camarote doble con baño privado y aire acondicionado
  • Tripulación completa (capitán, marinero, cocinero)
  • Media pensión a bordo (desayuno y almuerzo)
  • Ropa de cama y toallas (cambio semanal)
  • Limpieza diaria del camarote
  • Navegación entre todas las islas del archipiélago
  • Combustible y gastos portuarios
  • Seguro de responsabilidad civil de la embarcación
  • Uso del tender para llegar a la costa
  • Equipo básico de snorkel

Información de embarque y desembarque

Embarque : Milazzo a partir de las 18:00 h
Desembarque : Milazzo antes de las 09:00 h
Cómo llegar : con vuelo al aeropuerto de Catania o Palermo, donde nos encargaremos de aconsejarte los mejores traslados

¿Qué debo llevar?

El equipaje para un crucero en goleta es sencillo y ligero:

  • Bañadores (al menos 2)
  • Toalla de playa (la de cabina está incluida)
  • Crema solar de alta protección y aftersun
  • Sombrero y gafas de sol
  • Calzado cómodo para caminar en tierra (zapatillas o sandalias de trekking)
  • Chanclas para el barco
  • Ropa informal para las veladas (nada formal, las Eolias son relajadas)
  • Sudadera o chaqueta ligera para las noches en el mar (puede refrescar)
  • Medicamentos personales y un pequeño botiquín de primeros auxilios
  • Cámara de fotos (o simplemente tu smartphone)
  • Un buen libro para los momentos de relax

Y sobre todo: lleva equipaje blando (bolsa de viaje o mochila), porque el espacio en el camarote está optimizado y las maletas rígidas son difíciles de acomodar.

¿Quieres un viaje así?

¡Rellena el formulario y te contactaremos!

Las disponibilidades van de sábado a sábado

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